
Este pequeño pueblito jujeño es uno de esos lugares de los cuales uno nunca puede olvidarse. Quizás se torna aún más especial para quienes habitamos las grandes ciudades. Lo cierto es que Tilcara tiene ese "no se qué" que atrapa todos los sentidos desde el primer momento. Sus angostas calles de tierra, las ropas coloridas de sus habitantes y el imponente paisaje no nos dejan de sorprender a cada instante. Los lugareños poseen una relación muy particular con la música. Acompañados con charangos, bombos e instrumentos de viento bajan de los cerros pequeñas procesiones que cada tarde les recuerdan a los santos que cumplan sus deseos. Además son muy comunes las ofrendas a la Pachamama (Madre Tierra) acompañadas de curiosos rituales que emocionan a los espectadores. Las exquisitas comidas típicas son casi un capítulo aparte. Los tamales, las empanadas caseras y los guisos con carne de llama resultan aún más sabrosos en las peñas que cada noche se suceden en distintos puntos del pueblo. La plaza central es protagonista de importantes festividades como La Fiesta Popular del Enero Tilcareño, la Fiesta de la Chicha y el Topamiento de Comadre.
Tilcara es una fiesta para los sentidos, y un parada obligada para quienes visiten el norte argentino.


